Hoy me he decidido a estrenar este blog. Hace días que me ronda en la cabeza escribir porque siento la necesidad de hacerlo, de contar cómo han cambiado las cosas de un tiempo para acá y cómo espero que cambien.
Todo empezó cuando me di cuenta, aunque suene estúpido, que el tiempo pasa rápido. Muy rápido. Ya van 24 años y parece que fuera ayer cuando jugaba a imaginarme cómo sería cuando tuviera 18. Los que me conocen ya saben cómo me imaginaba; vestida a lo ejecutiva, con tacones, cartera en mano y pelo recogida. No sabía a qué me dedicaría (sólo que estaría trabajando con éxito), pero sí sabía cómo iría. Y ahora me miro; vaqueros, camisetas, bailarinas y sigo estudiando… No es cómo me lo imaginaba, pero tampoco puedo quejarme.
A día de hoy vivo con mi novio en un piso que alquilamos hace unos meses, llevamos dos años y medio juntos y le quiero más que a nadie. Gracias a él he superado, y sigo superando, momentos muy duros y se lo agradezco con el alma, pues es él quien me da las fuerzas y las ganas necesarias para seguir día a día. Y apenas hace unos meses no sabía qué haría con mi vida. Ahora estudio Diseño y producción editorial, hago prácticas en una agencia de publicidad (Draft FCB) y he dejado de trabajar porque necesitaba el fin de semana para estudiar, aunque el piso absorbe unas cuantas horas pero soy feliz porque estoy en “mi” casa. Y hace unos días me confirmaron en las prácticas que cuando las acabe me contratan, y me quité un peso de encima, porque sé que cuando acabe tendré un trabajo, y no la nada. Y también estoy contenta porque en las prácticas estoy a gusto y ellos lo están conmigo. Estoy contenta porque por fin he encontrado “lo mío” después de dar tantas vueltas y porque voy a poder dedicarme a eso, ¡aunque me quede sin viaje a Estados Unidos! Es una gran oportunidad quedarme en la agencia. Y es que “Cruzas tierras desérticas durante años interminables pero siempre llegará el momento” (Rabindranath Tagore).
Me doy cuenta de que poco a poco vamos encontrando nuestro sitio, y me alegra, pues temía que siguieramos perdidos más tiempo, lo cual no nos haría ningún bien y sólo provocaría desespero y tristeza.
Una de mis mejores amigas, Ana, está opositando para Mosso d’Esquadra y ya ha aprobado las pruebas teóricas y las físicas. Me alegro un montón por ella, y más porque le ha costado mucho saber qué quería hacer con su vida. Tiene pareja y está feliz, ojalá pronto puedan ahorrar e irse a vivir juntas, que es lo que quieren y el paso definitivo para conseguir la ansiada estabilidad.
Otra de mis mejores amigas, Amelia, lo ha pasado muy mal con los chicos, pues un par le han dejado con poca diferencia de tiempo y uno de ellos con un piso que acababan de comprar y estaban arreglando. Pero ahora vive con su novio y está muy feliz con este cambio y a la espera de que la llamen de un trabajo para el que se ha preparado a conciencia. Tal como la veo, será la próxima en casarse (si mucho no me equivoco) y al paso que vamos, de tener hijos. Y por un lado me haría muy feliz, pero por el otro me asusta. Me asusta porque me hace recordar cuando teníamos apenas 12 años y prometimos que cuando ella tuviera un hijo yo sería su madrina. Me asusta porque no parece que fuera ayer pero si anteayer cuando viví ese momento. ¡Qué mayor me sentiré cuando suceda! Pero ella será la mujer más feliz del mundo, y yo también.
Adina, una compi del cine donde trabajaba y una gran amiga, después de cinco años con su novio y algunos altibajos en los últimos meses, por fin en mayo se irán a vivir juntos. Además, está preparándose para opositar y como es muy inteligente, estoy segura de que lo conseguirá y podrá escapar del cine, pues no es lugar para ella.
Montse, una muy buena amiga, ya ha alquilado un piso con su novio después de cuatro años y medio de estar juntos. Está muy ilusionada y algo asustada por el dinero a la vez, pero tenía muchas ganas de volar de casa con su chico y lo ha logrado. Además tiene una carrera, está estudiando otra y ha dejado el trabajo que tenía porque era un horror y nada tenía que ver con sus estudios. Cuando marche a Tarragona buscará trabajo de lo suyo, y estoy segura de que lo encontrará, porque es inteligentísima y porque es una gran persona. Me alegro de haber podido compartir con ella momentos muy felices y divertidos, y de haber revivido nuestros recuerdos y sentimientos de cuando teníamos 12 años el pasado 20 de octubre en el concierto de Take That. Una lástima no haber podido estar sentadas juntas, pero una alegría vivir aquel momento después de tanto tiempo y tantas lágrimas.
Irene, ya ha empezado las prácticas cuando parecían no llegar nunca y le va bien, con lo cual me alegro un montón. Y le han dicho que cuando acabe la contratarán, así que genial. Además, cuenta que en breve abrirá una cuenta con su novio para empezar a ahorrar e irse a vivir juntos. Todo llega, y su momento está en camino.
Christian ha esperado mucho pero parece ser que en mayo podrá empezar a currar en el estudio de un diseñador, lo cual es genial porque ya directamente empieza con un trabajo sin tener que pasar por las prácticas de este ciclo. Me alegro tanto… Porque él lo vale y porque se lo merece, es un crack.
Y hace unos minutos he entrado a una vieja cuenta de messenger que tenía y he visto conectada a una compañera de bachillerato. Al ver su nombre (Irene) no caí en la cuenta, pero al ver el mail la recordé. Y aluciné porque en el nick decía algo así cómo: “Quedan 28 días para el día ‘B’ “. Y he sabido lo que quería decir, pero no podía creermelo. También tenía su dirección de fotolog y he entrado y… sí, que se casa. Y sigo alucinada, Irene tiene mi misma edad y se casa. Sé que no es nada extraño, que ya son 24 años los que tenemos, que hay personas que se casan más jóvenes, pero no puede dejar de sorprenderme. Me veo, nos veo, recuerdo cuando íbamos a clase y parece que fuera ayer. En cierto modo, es como si no hubiera pasado el tiempo, apenas hemos cambiado lo cual hace que me resulte más difícil imaginar todo lo que ha cambiado en su vida, y es como si Irene se casara con 18 años como cuando yo la conocí. Es un sentimiento extraño, supongo que quien tiene amigos/conocidos de su misma edad y ve que se casan, le sucede algo parecido.
Ahora me siento mayor y a la vez joven. Me siento con ganas de hacer todo lo que me proponga y de intentar cumplir todas mis metas y deseos, de seguir tirando hacia adelante y de ver cómo la gente a la que quiero también lo hace y lo consigue. Ojalá todo el mundo acabe encontrando su lugar y cuando seamos viejos podamos sentir que hemos vivido como queríamos. De momento, en 10 años Irene, Christian y yo nos reuniremos y podré comprobar qué tal nos ha ido. Hasta ese momento, este blog hará las veces de diario personal y de diario público en el que podremos relatar todas las novedades y noticias de nuestras vidas hasta el “día D”. Hasta entonces… ¡Be Happy & Carpe Diem!